martes, 17 de marzo de 2009

PSICOLOGÍA DEL HOMBRE ANDINO

PSICOLOGÍA DEL HOMBRE ANDINO

Por: Elizabeth Galarza Gonzáles


“El indio no estará satisfecho mientras no entre en posesión de lo suyo”
José Antonio Encinas


La psiquis del hombre andino (‘intijina’) contiene orígenes, procesos y respuestas caracterológicas y hasta genéticas distintas a las experiencias y doctrina elaboradas empeñosamente durante los dos últimos siglos en Occidente. Este hecho, en la actualidad, se manifiesta en gran medida como patología caracterológica y en menor grado como disfunción temperamental.

La patología caracterológica del hombre andino queda manifestada cuando se contempla el ímpetu predominante de la ‘intuición ontonaturalista y vivencial’ sobre el pensamiento crítico. También en el hecho del deterioro (a causa del ambiente enrarecido) de algunas cualidades y procesos psíquicos como la inteligencia, la memoria, la atención, el pensamiento, la voluntad, el sueño, la afectividad, etc. Estas manifestaciones encuentran variadas causas, siendo las más contundentes el arrebatamiento contranatural de la madre (Pachamama) por parte del alienígena contra el hombre andino, la violación de su integridad física, alimentaria y reflexológica y la constancia exponencial del desarrollo de los abusos, injusticias y crueldades cometidos en su contra.

Las variadas e improvisadas políticas de intenciones regeneratorias a favor del hombre andino a través de la República fueron rotundos fracasos porque los psicoterapeutas occidentales no comprendieron nunca que al hombre andino no se le puede curar con ‘remedios’ exóticos y que no sean de su propio terruño. Esta aseveración se ve complementada con las palabras de Encinas: “La redención del indio no es cuestión de caridad cristiana ni de un justísimo reparo que la historia le debe, es un asunto de orden ‘posesorio’” (ENCINAS: 1932: 49).

Sin duda, el hombre andino está todavía enfermo; pero más enfermo está el descendiente del invasor occidental (ambos están en proceso de deshumanización). El hombre andino padece del trauma definitorio de ‘VÍCTIMA’ por el daño y pérdida que se le ha causado y que se le sigue causando durante más de quinientos años. Por otro lado, el enfermo sumamente grave es el perteneciente a la alcurnia invasora que gobierna actualmente el Perú. Él se autodefine como ‘TORTURADOR’. El hecho de interacción entre estos dos sujetos se denomina ‘TORTURA’ que se constituye en histórica y muestra su sintomatología en el afán de querer regresar al pasado y ser cual ellos han sido antes de la tortura (GUILLEMOT en LAJO: 2005: 30).
Antes más que ahora los ‘intrusos occidentales’ con la frenética violencia desatada produjeron impactos lesivos en la psiquis del hombre andino. “Aflicción y temores anublaron su alma, sumiéndole en desánimo y pesimismo, alterando profundamente su ‘personalidad básica’” (VALDEZ: 1985: 154).

Otro rasgo patógeno que quedó estigmatizado en el hombre andino de generación en generación es la ‘DESCONFIANZA’ hacia el alienígena occidental quién ‘torturó a los antepasados de aquél’. A veces el hombre andino se disfraza en el velo de la hipocresía y se torna en diplomático esperando un momento decisivo para reparar en alguna medida el desequilibrio que cometiera antaño el invasor occidental.

La reparación de los hechos que prospectivamente debe concluir en equilibrio tal igual era antaño es el motivo de la supervivencia del hombre andino. Todo el sentimiento, amargura, espina mortuoria que guarda en su interior, en su mónada y budhata se ha exteriorizado levemente en varias oportunidades durante las rebeliones ‘indias’, ajusticiamientos comunales, saqueos, etc.; sin embargo hay todavía bastante sentimiento que guarda en su interior y que lo torna en sujeto reprimido a punto de detonar. Ahora que el hombre andino se vale de otras armas como el de reflexionar crítica e illáticamente, las condiciones de detonación del romanticismo y estructura pasionaria han aumentado exponencialmente. Por eso no sería raro vivir una nueva ebullición social que culmine con lo que empezaba a evidenciar Valcarcel: “De los andes irradiará otra vez la cultura. El indio es el único trabajador del Perú, desde hace diez mil años. El indio lo hizo todo, mientras holgaba el mestizo y el blanco entregábase a los placeres. En la sangre india están aún todas sus virtudes milenarias. El Perú es indio” (VALCARCEL: S.F: 105).

Todo el sentimiento, amargura y espina mortuoria que el hombre andino guarda en su interior es dolor que se expresa a través del “huaino que se abraza, sin querer desprenderse, del chachacomo que se levanta a la partida del camino, a través de la quena por cuyos huecos la noche se lamenta, a través del mitayo que se deja arrastrar por su ‘jefe occidental’” (URIEL: 1973: 110).

Por otro lado y luego de haber esbozado algunas ideas de la caracterología del hombre andino he de remitirme a explicar algunas cuestiones referidas al naturalismo psicológico. El hombre andino es enfermo irrevocable del pecado que cometieran sus padres inmediatos (pedagogía degenerante antigenética y antiselectiva que otrora los curas practicaban con muchos ‘indios’) que constituían una sola sangre. Las taras se vivifican más aún cuando el hombre andino cuya información genética es lineal se torna en sujeto occidentalizado, es decir se aculturaliena o, como algunos intelectuales de gabinete prefieren, se cholifica y se achora (luego de las migraciones a las grandes urbes de la costa). La enfermedad se torna en difícilmente curable. Pues el hombre andino ha sufrido, en este caso, amnesia total y forzada de su cultura primigenia a la que ahora detesta y, al mismo tiempo, es detestado diplomáticamente por los citadinos mestizos y criollos de las grandes urbes. Para constituirse en enfermos radicales.

La disfunción temperamental afortunadamente no afecta a todos y en gran proporción; sin embargo, las nimias evidencias son suficientes para enfermar al hombre andino que cree ser mestizo ‘puro’. El hombre andino es por naturaleza (sólo desde hace unos siglos y después de la invasión occidental) un tipo cuasi esquizofrénico de constitución atlético asténica de acuerdo a la tipología que elaborara Kretschmer (ADOLFO: 1985: 94).

Finalmente, me queda mencionar que las enfermedades psicológicas del hombre andino, en su mayor parte, se debe a la participación maligna de los occidentales (principalmente de los íberos). Ellos a través de la ‘TORTURA’ o del ‘CONTAGIO BIOLÓGICO’ enfermaron al hombre andino.
¿Y la cura? A mi parecer, pasa por la acción terapéutica de tipo político-reivindicativo, es decir, de la reparación en favor del equilibrio pachasófico que existía (empero sin estancarse en el pasado) y de la selección y fórmulas de tipo biológico-genético.


El hombre andino (me incluyo) ha despertado y sus potencialidades que yacían ensombrecidas vuelven a fulgurar. Aún hay mucho por hacer. Todavía hay sumisión y retraimiento exagerados en nosotros; sin embargo en esta hora del Pachakuti dichas manifestaciones deben terminar. “De predominantemente callados, retraidos, sumisos y dobles de frente al opresor, los indios nos tornamos francamente en insubordinados, aguerridos, pujantes, valerosos” (MONTEZ: 1999: 396), preparados para autogobernarnos sin intromisión de los alienígenas.
“¡No mueren las razas. Los ‘indios’ sobreviven toda clase de catástrofes!” (RAMOS: 2007: 203)


BIBLIOGRAFÍA:

ADOLFO OTERO, Gustavo. “Figura y carácter del indio”. Librería – Editorial Juventud. La Paz. Bolivia. 1985.
ENCINAS, José Antonio. “Un ensayo de escuela nueva en el Perú”. Imprenta Minerva – Sagástegui 669. Lima. Perú. 1932.
LAJO, Javier. “Qhapaq ñan, la ruta inka de sabiduría”. Amaro Runa Ediciones. Lima. Perú. 2005.
MONTES RUIZ, Fernando. “La máscara de piedra, simbolismo y personalidad aymaras en la historia”. Editorial Armonía. La Paz. 1999.
RAMOS VARGAS, Franklin Ramos. “La resurrección del indio”. Editorial MARA. Puno. Perú 2007.
URIEL GARCÍA, José. “El nuevo indio”. Editorial Universo S. A. Lima. Perú. 1973.
VALCÁRCEL, Luis E. “Tempestad en los andes”. Editado por la Universidad de San Martín de Porres. Lima. Perú. S/F.
VALDEZ, Abraham. “El indio”. Ediciones Isla. La Paz. Bolivia. 1985.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

saludos una critica jamas¡¡¡ podran profanar la sabiduria del espiritu de la raza cobriza que esta fuera del alcance de la ciencia de los blancos ni su radiocarbono 14 ni su aguda espada podra con el sublime tumi...nunca comprenderan la legendario raza que habito y habita en los andes.....ni sean hipocritas blancos mi raza si existe pronto se aterrarran wiñaypac kausharisun aswan qaricuna¡¡ EL LEGENDARIO

Anónimo dijo...

Mucho agradeceria cambiar el término psicologia en este articulo porque no responde para nada a la ética y los conocimientos cientificos de esta profesión.
Parece típico que citadinos que manejan términos científicos sin mayor profundización de su significado, escriban este tipo de infundios.
Para comenzar, los nativos de la sierra no tienen ninguna patología, son seres humanos igualitos a la que escribe el texto. La más absoluta falta de conocimientos científicos le llevan a aceptar como conceptos válidos, las opiniones de escritores y demás.
Podría cambiar a sociología o interpretación política (al más puro estilo mariateguista) de una realidad a la que probablemente ha observado pero sin instrumentos científicos de observación e interpretación, en vez de psicología.
Repito, no existe ninguna patología en la persona andina que haya sido probada científicamente!!!

Musulmanes Peruanos dijo...

Bismillahi Rahmani Rahim

¿Y qué hacer para llegar a una nueva época ne los Andes y en nuestro país?

Les invitamos a ver:

Reflexiones sobre el Indigenismo y el Uno:

http://peru-islam.blogspot.com/2011/10/reflexiones-sobre-el-indigenismo-y-el.html

Salams